|
Home Nuestro CD En memoria Objetivos Contenidos Desarrollo Ejercicios Docs profundización Enlaces Créditos |
EL ACERCAMIENTO INTERCULTURAL EN EL PROCESO DE AYUDAMargalit Cohen-Émérique |
|
Esta reflexión es el resultado de una investigación con un grupo de inmigrantes en Francia, o sea, de una práctica formativa con profesionales de la acción social y psicoeducativa con inmigrantes, así como de investigación sobre dichas prácticas de formación. Es el resultado también de una relación entre teoría y práctica centrada en la interacción entre poblaciones inmigrantes y los agentes encargados de su inserción en Francia: trabajadores sociales, psicólogos, personal médico, docentes y formadores. (La interacción la entendemos aquí como un proceso de intercambios que, por la comunicación, permita a los interlocutores influenciarse recíprocamente). El acercamiento intercultural podría resumirse de la siguiente forma: todo proceso de ayuda hacia estas poblaciones se fundamenta en el respeto a la persona, a su visión del mundo, su sistema de valores y sus necesidades. Una escucha comprensiva, un clima de aceptación y de confianza son las actitudes esenciales en esta relación. Esta fórmula no tiene nada de original: se encuentra en los teóricos de la acción psico-social y de la ayuda psicológica. "La acción social exige que no se intente imponer un modelo social, sea cual sea, sino que permita a los clientes definir ellos mismos el modelo que les parezca como el mejor adaptado a la satisfacción de sus necesidades" (Lory). "E! trabajo social admite el valor del hombre, sea cual sea su raza, religión, opiniones políticas, comportamiento... Se compromete a respetar todas las diferencias que caracterizan a los individuos, los grupos, las comunidades" (Rupp). Por "respeto a las diferencias" hay que entender el respeto a la identidad socio-cultural en sus múltiples facetas de pertenencia étnica, nacional, regional, religiosa, de clase social, etc. en una aproximación dinámica y no esencialista, es decir, una identidad en evolución y en cambio en el curso de los años de vida en el país de acogida. Cada vez más, hay que relacionar la especificidad de las experiencias ligadas a las trayectorias migratorias o al exilio político. Estas dos situaciones, estos dos estatus, con todo lo que implican en el plano social, jurídico, económico y psicológico, engendran crisis, rupturas, estrategias de adaptación al nuevo país, que reestructuran la imagen de sí mismo y los sentimientos de pertenencia. De esta forma, el reconocimiento del otro, del extranjero, del diferente pasa por tener en cuenta todas las dimensiones que van más allá del conocimiento de la cultura de origen. Este es un amplio programa fácil de decir pero difícil de realizar, ya que el respeto a la diferencia y a la tolerancia hacia el otro no son -como dice François Jacob- lo fuerte de la humanidad. Son actitudes a aprender, a desarrollar, a conquistar en una lucha contra uno mismo en el caso del racismo Por otra parte, los términos de “respeto al prójimo”, "tolerancia", prostituidos por múltiples usos. no los utilizaremos aquí, pero sí los de aproximación y actitud intercultural que van precedidos del prefijo "inter". Es la idea de que el reconocimiento se basa en un proceso de interacción, de comunicación. donde están presentes dos actores: el inmigrante y el profesional, "el uno y el otro" como dice Willy Apollon. Nos unimos a Martine Abdallah Pretceille cuando define lo intercultural como una interacción entre dos identidades que se otorgan sentido mutuamente en un contexto a definir cada vez. Lo intercultural es, pues, una relación entre dos individuos que han interiorizado en su subjetividad una cultura, única cada vez, en función de su edad, sexo, estatus social y trayectoria personal. Nunca conocemos una cultura en sí, sino individuos y grupos que escenifican una cultura, como el profesional, portador él mismo de una cultura, escenifica su sistema de valores y de normas en la interacción con el cliente. Lo intercultural implica, de esta forma, reconocer que hay dos actores presentes y no uno solo, el inmigrante, el extranjero. El acento ha de colocarse mucho más en la relación entre yo y el otro, entre lo mío portador de una cultura y de subculturas y lo que el otro me devuelve de lo que yo soy, jugando el papel de espejo de mi propia identidad. La diferencia es siempre con respecto a mí mismo y no erigida de forma absoluta. Lo intercultural se desarroIla siempre en un contexto a definir cada vez, ya que la relación entre el profesional y el inmigrante o su familia, entre el profesional y el grupoculturalmente diferente, no se inscribe dentro de un medio aséptico. Éste se afianza en unas situaciones, en unos contextos que están marcados por la historia, lo económico, lo político, es decir, por "lo coyuntural". Se trata siempre en esta interacción no sólo de diferencias culturales, sino también de una relación social donde hay una cultura valorada frente a otra que lo es menos, una relación dominante/dominado, excolonizador/ex-colonizado, desarrollado /subdesarrollado, blanco/negro, etc. O sea, una identidad amenazante frente a una identidad amenazada es lo que engendra una dinámica de identidades con estrategias ofensivas y defensivas por ambos lados. Los trabajos de Menni y de Fanon sobre la psicología del colonizador y del colonizado, los trabajos de Goffman sobre la interacción simbólica por la estigmatización, los escritos de Camilleri que presenta una concepción de la función instrumental de la identidad utilizada con fines de ataque y defensa; es decir, los trabajos de psicología social experimental sobre los contactos entre grupos étnicos diferentes (Vinssoneau) describen toda esta dinámica de identidad basada en los estatus de poderes diferentes entre los protagonistas. Incluso en la lógica humanitaria que caracteriza todo proceso de ayuda, que se desarrolla en el marco de la acción social, de la ayuda psicoterapéutica o incluso en el marco educativo, las relaciones de poder están siempre presentes. Reflejan el contencioso entre los pueblos que representan los actores presentes. Dicho contencioso, desarrollado en el curso de las relaciones entre estos pueblos, o en el período actual, influye en el encuentro y en la comunicación intercultural aunque los protagonistas presentes no hayan estado nunca implicados (por ejemplo: el contencioso entre franceses e inmigrantes argelinos unidos en la guerra de Argelia). A partir de esta definición de lo intercultural, se puede decir que el proceso de reconocimiento de una alteridad diferente cultural mente se va a desarrollar dentro de tres parámetros (cultura subjetiva única a cada uno, interacción entre dos actores y diferencias de estatus social, económico y político) y se contrastará con la complejidad y dificultad que introducen estos parámetros. También hay que superar el esquema simplista de una acción profesional en ambiente multiétnico, como si fuera suficiente conocer la cultura del otro o ser originario de la misma etnia para ser eficaz. Es cierto que el conocimiento objetivo y del entorno son importantes, pero limitarlo a eso excluye tener en cuenta la complejidad del contacto intercultural. Traduciríamos esta complejidad en términos de filtros, pantallas, distorsiones, fuente de malentendidos que interfieren en la relación y comunicación intercultural. Estas pantallas están constituidas por los prejuicios, los estereotipos y también por los valores y las normas culturales del profesional, por sus presupuestos e ideologías con respecto a la diferencia, o sea, por sus modelos profesionales y misiones institucionales. Nosotros trabajamos desde hace años sobre los filtros y pantallas en la acción social y psicoeducativa en Francia, que son origen de incomprensión y de malentendidos y también de percepciones unidimensionales, reductoras, destructoras o desvalorjzantes de la alteridad diferente, que pueden hacer fracasar el proceso de ayuda. La identidad misma del trabajador social, producida por sus pertenencias y múltiples opciones: cultura nacional, etnia, religión o laicismo, y de sus sub-culturas de edad, sexo, profesión y pertenencia institucional, constituye uno de los principales obstáculos en el reconocimiento del otro, pudiendo entrañar acciones inadecuadas. El estudio de esta identidad, en cuanto factor de interferencia en el trabajo de acogida y de ayuda al inmigrante se refiere, es nuestro centro de interés y de investigación (Cohen-Emérique). El modelo de familia nuclear predominante en las sociedades modernas, nuestras normas de igualdad en los roles masculinos y femeninos, nuestra concepción de una educación liberal, nuestra orientación hacia el futuro y el progreso, el lugar reducido o inexistente acordado para la religión y la espiritualidad en la vida personal y, de forma general, nuestra concepción individualista del sujeto opuesto a la concepción holística, comunitaria, de las sociedades no occidentales, son las “imágenes-guía” tomadas en el sentido de Chombart de Lowe, es decir, representaciones poderosas, muy cargadas de afectos, ya que se sitúan en los fundamentos culturales de la personalidad, en sus dimensiones inconscientes como la sexualidad, la relación del cuerpo, el modelo de individualización del sujeto y las identificaciones parentales. Estas representaciones guían el desciframiento y la evaluación de numerosas situaciones profesionales donde siempre están presentes las relaciones familiares. Éstas constituyen zonas sensibles, llenas de malentendidos y de incomprensiones, al producirse el encuentro de los profesionales con personas procedentes de sociedades donde predominan la sumisión de la muier, el estatus patriarcal del padre o del jefe de clan, los castigos corporales en la educación del niño, el modelo comunitario de la persona y la importancia de lo sagrado y de la magia en la vida diaria. Estos modelos no son sólo diferentes a los nuestros, sino que nos remiten a arcaísmos. a modelos de identificación caducados, despreciados o rechazados, que nos hacen ver en el otro, en sus conductas y sus funciones, lo opuesto y el antimodelo de todo lo que la modernidad nos ha hecho adquirir. Es como si volviéramos atrás, amenazados con perder los logros de la modernidad, aún frágiles y conflictivos dentro del individuo o en la misma sociedad. Generalmente, lo que denominamos zonas sensibles está relacionado con esa vuelta a lo rechazado. Como dice Devereux, una cultura se caracteriza no solamente por lo que valora, sino también por lo que rechaza, y los comportamientos eliminados por los modelos en vigor son también importante estudiarlos tanto como los primeros, porque éstos pueden reaparecer en cualquier momento. La confrontación con una diferencia cultural puede hacer resurgir dos tipos de inhibiciones. La primera es "lo abominable”, "lo impensable" en una cultura, pero que es valorada por el otro (por ejemplo: los rituales corporales considerados como indecentes o irrespetuosos en una cultura, mientras que en otra son señales de cortesía o de respeto). Un segundo tipo de situación en la confrontación con los arcaísmos: modelos antiguos inhibidos que despiertan la angustia ya que, en realidad, tanto a nivel individual como a nivel social, los nuevos modelos son aún muy frágiles, están amenazados por la vuelta a los arcaísmos (por ejemplo: la utilización de la lengua inglesa por los inmigrantes en Quebec, o el estatus de la mujer en las sociedades musulmanas). Estos arcaísmos son el origen de una relación intercultural conflictiva que a menudo degenera, por parte del profesional amenazado en su identidad, en una presión de aculturación, en una verdadera violencia simbólica que está en las antípodas del reconocimiento de la identidad del otro. Violencia simbólica y no física o moral, que descalifica al otro y niega al que es ayudado y diferente culturalmente el sentido en el que fundamenta su pertenencia, "lo que es creíble para él" (Apollon). La relación intercultural constituye una amenaza para las dos partes presentes, lo que nos hace insistir sobre el peligro de explosión en las relaciones interculturales que se desarrollen a partir de una dinámica de amenazante/amenazado, problemática que merecería un desarrollo en sí misma. Vemos aquí los filtros y pantallas como fuente de distorsiones en la percepción y comprensión del otro, haciendo fracasar el proceso de ayuda. No se trata de atacar a los profesionales de la acción social y educativa, ya que tales filtros y pantallas se encuentran también en los científicos. Así, el pensamiento etnológico ha hecho mal al destacar los hechos exóticos y describir las civilizaciones y los otros pueblos como si estuvieran vacíos de preconcepciones e ideologías. Después de estos desarrollos sobre las distorsiones y malentendidos, fuente de incomprensión e incluso de tensiones y de fracasos en el proceso de ayuda, será más fácil argumentar que sólo una actitud de acercamiento cultural permitirá superar o esquivar estas dificultades. El saber objetivo sobre la especificidad del otro es insuficiente e incluso llegaría a ser peligroso si se limitase sólo a eso. Nuestros términos de acercamiento y de actitud se descomponen aquí en tres pasos: la descentración,, para delimitar mejor su propia identidad socio-cultural, el descubrimiento del sistema de referencias del otro y, por último, la negociación y la mediación. Los dos primeros no son nuevos; son expuestos por etnólogos y antropólogos como Balandier y Althabe, que insisten sobre este doble camino del etnólogo tanto hacia dentro como hacia fuera a la vez. Hacia dentro, por la investigación participativa que le permite penetrar en un universo extraño, aprender las lenguas y los códigos de conducta que hay allí, penetrar ahí incluso de forma iniciática. Hacia fuera, por su función de investigador, por su cultura, su instalación provisional en otro medio donde aspira a captar las invariables y los movimientos de su propia cultura. Esta situación, desestabilizadora en apariencia, dice Balandier, es la que permite un distanciamiento frente a su objeto de estudio y, en consecuencia, se revela provechoso a nivel del análisis. Los tres pasos se han presentado siguiendo un orden didáctico; en la realidad, se entrecruzan, posteriormente se separan uno del otro para, de nuevo, volverse a encontrar. El acercamiento intercultural es un proceso dinámico y dialéctico. La descentración es tomar distancia de sí mismo, reflexionando sobre sí mismo, siendo un sujeto que se percibe como objeto, portador de cultura y de sub-culturas, en las cuales se integran los modelos profesionales y las normas institucionales, resituadas en cada ocasión en una trayectoria personal. Solamente para un mejor conocimiento de sí mismo, de su identidad social y cultural, podrán hacer emerger la relatividad de sus puntos de vista. Sabiendo siempre y sin culpabilizarse que, tanto el etnocentrismo como los prejuicios y los estereotipos, son propios del hombre, procesos normales inherentes a su pertenencia a una sociedad y a unos grupos. Lo importante es delimitar lo mejor posible y, sobre todo, luchar contra la "bestia inmunda" que es el racismo y que amenaza a todos y cada uno en determinados contextos. Habiendo reflexionado mucho sobre la necesidad de integrar la descentración en la formación del acercamiento intercultural, hemos desarrollado el método de los "incidentes críticos" (los choques culturales) basado en el principio de que la descentración no se puede realizar más que en el choque mismo con el diferente. Este último, por sus comportamientos, sus actitudes que nos parecen tan extrañas, tan chocantes, va a jugar como revelador de nosotros mismos, como una especie de espejo que refleja nuestras normas y valores. Por el malestar que esto supone a condición de pararse -puesto que va al encuentro de las actitudes de tolerancia y de aceptación del prójimo que caracterizan el modelo ideal del que ayuda-, el choque cultural le permitirá acceder a sus propios esquemas de referencia. DESCONFIAR DE LAS PRIMERAS IMPRESIONESPararse ante el choque cultural quiere decir desconfiar de las primeras impresiones, considerarlas como provisionales sobre todo cuando la distancia cultural entre las personas presentes es importante. HACER EMERGER LAS IMÁGENES-GUÍAPararse ante el choque cultural es también estar atento a los valores implícitos, a las "imágenes-guía" a través de las cuales son descodificadas y evaluadas muchas situaciones profesionales donde las relaciones familiares siempre están presentes. Es hacer emerger sus modelos y valores con respecto a los roles masculinos y femeninos, la vida familiar, la educación del niño, el lugar de la religión y de lo sagrado en su vida y los valores que afectan a la persona. Sin hablar de modelos mucho menos conscientes: los tabúes de la comunicación, la concepción del tiempo y del espacio, la relación con el cuerpo que, según la Escuela de Palo Alto, son las diferencias culturales fundamentales que interfieren siempre en las situaciones de contactos interculturales (Hall). REFLEXIONAR SOBRE SUS PRESUPUESTOSPararse ante el choque cultural es también hacer un trabajo de reflexión sobre ciertos presupuestos que nos parecen evidentes, ya sea porque son considerados como datos científicos, o porque siempre han sido así. Justamente hay que pasarlos por la criba de la duda ya que no han sido relativizados en otros contextos culturales. Es la duda epistemológica que caracteriza a la modernidad tardía, donde el investigador reflexiona sobre su implicación y el actor social trabaja uniendo el acto del conocimiento de sí y de la acción misma. En definitiva, es poner en duda nuestras evidencias, nuestros presupuestos basados sobre los modelos técnico-científicos occidentales, sobre una concepción individualista de la persona, sobre un tipo de control de la naturaleza y del cosmos, e incluso de los otros. Solamente citaremos una: la representación del cambio social y cultural de los inmigrantes en el país de acogida. Se suele tener un concepto de aculturación lineal donde el paso de un estado A a un estado B, de una sociedad tradicional a una sociedad moderna, de la cultura de origen a la cultura de acogida, se hace sin transición, inspirándose en las teorías evolucionistas que consideran que las sociedades en vías de industrialización y de urbanización adoptarán las formas sociales de la modernidad: estructura familiar nuclear, emancipación del estatus de la mujer, desarrollo del individualismo y laicización de la sociedad. De hecho, el ejemplo de Japón ilustra muy bien la complejidad de los cambios a nivel de sociedades específicas en cada contexto histórico, social y cultural. Y a nivel individual, las investigaciones en Francia sobre las identidades en proceso de cambio, en particular en la “segunda” generación, muestran la multitud de estrategias elaboradas por los individuos para integrar la nueva cultura en la antigua (Camilleri); se crean nuevas identidades producidas por la aculturación que intentan, sin lograrlo siempre, superar las dificultades y conflictos inherentes al paso de un mundo a otro: sea preservando las antiguas fidelidades sin cortar las posibilidades, al menos instrumentales, de encontrar un lugar en el nuevo país; sea haciendo coexistir dos mundos antagonistas de forma separada; sea, por último, situándose más allá de las fronteras nacionales para no encerrarse en una identidad o quedarse en una única opción: la del país de acogida o la del país de origen de los padres. Las formas son múltiples y únicas a la vez. Para los profesionales de la ayuda, la concepción simplista del cambio obstaculiza el descubrimiento y el reconocimiento de estas constelaciones de identidad complejas y conflictivas y no permite el acompañamiento necesario en esta elaboración. Finalmente, pararse ante el cboque cultural consiste en delimitar sus ideologías y concretamente las que afectan a su concepción de la integración de los inmigrantes en el país de acogida. ¿Es una concepción asimiladora? ¿O más bien una idea de integración respetando las especificidades? Para los agentes sociales procedentes de comunidades étnicas, esta reflexión sobre sí mismos es esencial; de lo contrario, se arriesgan a proyectar sus propias estrategias de aculturación y sus propias concepciones de la integración como modelos para las personas con las que está actuando. Descentrarse para conocerse mejor y situarse mejor respecto a ellos mismos y a los demás, permite penetrar en el sistema del otro. Apropiarse la cultura del otro en una aproximación de empatía7 desde dentro, con los ojos del otro, exige una actitud de apertura, un esfuerzo personal de curiosidad "para descubrir las líneas de fuerza que en una cultura se ordenan alrededor de referenciales básicos y del significante fundamental interpretados e integrados de forma única por la persona" (Douyon). El término cultura es comprendido aquí en diferentes niveles y a través de sus cambios, porque en realidad una gran mayoría de inmigrantes en Francia o en Quebec están instalados desde hace muchos años y han seguido procesos de aculturación. Cuando alguien se ocupe de jóvenes inmigrantes, tratará de descubrir sus nuevas identidades, construidas a partir de diversos códigos culturales, y sus estrategias de identidad. Pero, ¿como apropiarse de la cultura del otro o, más modestamente, hacer observaciones partiendo del punto de vista del otro? INFORMARSEEn principio, mediante lecturas o viajes, informarse sobre la cultura del otro es un paso que puede animarnos, pero será insuficiente e incluso peligroso si la observación se limita a un saber objetivo que no busca integrar la dimensión individual de sentido por parte de la persona afectada. Es con el paciente o cliente cuando este descubrimiento será más rico. Como dice Emerson Douyon: "A través de una lengua hablada con consonancias nuevas, más allá del lenguaje silencioso, tal cliente "no como los demás" nos invita a descubrir un universo de diferencias del que no tenemos las llaves". Sin esta percepción de lo interior no hay una verdadera empatía. De esta manera, la formación tendrá como objetivo aprender a plantear las cuestiones que van más allá de recopilar información, en la búsqueda de una verdadera comunicación, punto de partida del reconocimiento del otro. LA ESCUCHAApropiarse la cultura del otro desde dentro es también aprender a escuchar el discurso del otro en primera persona, sin pretender interpretarlo, es decir, sin buscar los móviles de las conductas; paso particularmente peligroso cuando los marcos de referencia lingüísticos y simbólicos no coinciden. Más aún, hay que aprender a preguntar por el sentido de las palabras y de los valores que conllevan, pues cuando el inmigrante habla la lengua del país de acogida, la utilizará muy a menudo con las representaciones sociales y los valores culturales de su lengua materna. Se trata de ejercer una escucha del lenguaje y de los sistemas de representación que él transmite, poniendo atención a los proverbios, metáforas, alegorías que florecen en el discurso del diferente culturalmente y, de forma general, de abrirse al lenguaje popular, reflejo de la cultura oral y de toda una representación del hombre en el mundo (Calvet). Estar atento a las repeticiones de las palabras claves, portadoras de valores fundamentales que estructuran la identidad de la persona como: "honor", "honra", "traición”, "respeto", buscando dilucidar el sentido con el mismo que habla. Esta escucha del lenguaje es una importante vía real para la comprensión del universo del otro culturalmente diferente. Pero esto no es suficiente. LA COMUNICACIÓN NO VERBALHabrá que desarrollar también las capacidades de comunicación no verbal, es decir, desligarse del propio mensaje y abrirse al contexto portador de comunicación, como ha desarrollado la Escuela de Palo Alto (Hall). Concretamente, esto quiere decir aprender a observar, estar atentos al contexto y a los detalles más sutiles, y a la vez los más significativos, portadores de sentido (vestidos, objetos simbólico-religiosos, organización del espacio, posición de los que hablan, etc.). Desgraciadamente, nuestra concepción antropocéntrica nos ha llevado a centrarnos sobre el individuo para explicar sus conductas, abandonando los factores de contexto, cargados de mensajes (Cohen-Emérique). VIAJARPara terminar, la mejor vía de acceso al otro diferente, es cambiar de país; metiéndonos en lo diverso, en los paisajes, en las formas de vida y el exotismo, esa alteridad lejana llegará a ser parte de uno mismo. TOMARSE TIEMPOEl acercamiento intercultural es una cuestión de tiempo, "darle tiempo al tiempo", pues el descubrimiento del universo del otro descentrándome del mío propio es un proceso de aprendizaje que necesita un tiempo de maduración progresiva. Señalemos que siempre quedará una parte de malentendidos, de aproximación de sentido que habrá que admitir como una parte del otro.
Para los actores sociales que, a diferencia de los investigadores, han de resolver problemas, la negociación y la mediación se inscriben en la fase de resolución deconflictos. De hecho, el principio del relativismo cultural que consiste en respetar las diferencias tal y como son en su integridad -ya que están en relación con los contextosecológicos, económicos y sociales de los grupos humanos que las han creado- no ofrece respuestas, puesto que esas diferencias se integran en una sociedad distinta. Y portanto, el problema es crucial cuando coexisten grupos y minorías étnicas en el seno de una sociedad de acogida o de una misma sociedad. ¿Hasta dónde tolerar las diferencias sin amenazar su propia identidad nacional? ¿Hastadónde el respeto de uno es posible sin atentar contra el otro? En particular, en los numerosos casos de conflictos entre los códigos culturales de la sociedad de acogida y las familias inmigrantes. Ciertamente, la respuesta es, en principio, cambiar los contextos legislativos y políticos de las sociedades de acogida. Por ejemplo, la concepción de Quebec, que reconoce la existencia de minorías étnicas en el seno de la sociedad, es muy diferente de la concepción francesa, que afirma la igualdad de derechos para todos a nivel jurídico, pero el reconocimiento de las diferencias queda solamente para la esfera de lo privado. El debate aquí no se sitúa a nivel socio-político. Se abordan las situaciones conflictivas que los profesionales de la ayuda han de tratar como, por ejemplo, un niño golpeado violentamente por su padre por haberle faltado al respeto, transgresión grave en lasociedad de origen de los padres, pero castigo que, para nosotros, atenta contra el niño; o bien una joven secuestrada por sus padres porque ha transgredido los principios sobreel valor de la mujer en el país de origen; o los adolescentes que la familia no los envía alas excursiones por su carácter mixto, mientras que para nosotros esto es considerado como bueno para el desarrollo de las identidades sexuales. En estas situaciones, seplantea la cuestión: ¿Hasta dónde tolerar estos comportamientos en consonancia con lasociedad de origen pero que, para nosotros, atentan contra el niño, su buen desarrollo y contra nuestros principios educativos? No hay una respuesta global a estas preguntas. Sólo un proceso de negociación, caso porcaso, puede hacer entrever una salida a este complejo problema. Negociar "es asegurar unaserie de intercambios, de puntos de vista, de pasos para llegar a un acuerdo, para concluir como en los asuntos de negocios". Hacer una mediación "es una empresa destinada aponer de acuerdo, a conciliar o reconciliar las personas o las partes" (Diccionario Robert). Enlos dos casos, se trata de llegar a un mínimo de acuerdo, de compromiso, a un campocomún mediante una serie de pasos y de intercambios para evitar la guerra y, en el contextode la acción social o educativa, evitar la violencia simbólica donde uno de los protagonistas impone su código al otro, ya sea en un proceso asimilador que niegue al otro lo que es ("¡Aquí estáis en Francia, sed como nosotros!"), o adoptando una actitud de indiferencia ("!Quedáos como sois, nosotros somos como somos; no se puede cambiar nada!"). Selim Abou muestra cómo esta actitud de indiferencia, bajo la forma de respeto a las diferencias, y de relativismo cultural, es más perniciosa que la asimilación, que por lomenos es más franca. En los dos casos, el otro, si no es tenido en cuenta, reaccionará con resistencias o con una sumisión pasiva, que no favorecen precisamente laresolución de los problemas, o al proceso de ayuda. Encontrar este mínimo de compromiso, ese espacio común, es un proceso complejo, ya que se trata de aclarar los límites más allá de los cuales ningún protagonista puedepasar, ya sea porque perdería su identidad, o porque se marginaría con respecto a su grupo, o porque fallaría a su misión profesional. Vamos a intentar aclarar el marco teórico de esta negociación abordando las condiciones previas que los pasos de descentración y de descubrimiento del sistema del otro habrán favorecido.
TRES CONDICIONES PREVIAS PARA LA NEGOCIACIÓN Y LA MEDIACIÓNLa primera condición consiste en reconocer que se trata de un conflicto de valores entre la familia inmigrante y la sociedad de acogida (o con el profesional mismo), y que no setrata de conductas aberrantes, anormales que hay que modificar o inhibir. La segunda condición implica considerar al otro, al inmigrante y su familia, como iguales a nosotros, sin lo cual no puede hallarse ninguna solución. De ahí la importancia que se conceda a su poder y a su punto de vista. Así, en el conflicto clásico y a veces violento, que enfrenta a un padre musulmán y su hija, hay que tener en cuenta la lógica del padre pero reconociendo la legitimidad de las deseos de la hija a una mayor libertad, ya que ésta ha sido socializada en un sistema educativo distinto al de su padre, el cual hainteriorizado las prohibiciones que fundamentan su pertenencia de origen. Problemadelicado que conviene abordar mediante la negociación y no imponiendo de repente una solución desde fuera: un emplazamiento de la hija sería considerado como una violencia,que podría desencadenar reacciones negativas, en particular la dimisión del padre, origen de disfunciones familiares graves: patología mental, delincuencia, etc. La tercera condición es que la aproximación sólo puede hacerse en los dos sentidos, el unohacia el otro, para ser punto de partida de un cambio en ambos lados, admitido conscientementepor cada uno. Este paso de acercamiento consiste en el despliegue de un espacio de evolución para el profesional en primer lugar. Acercamiento no habitual para él, ya que casi siempre sepiensa que es el otro quien ha de cambiar, que es el inmigrante quien necesita una ciertaflexibilidad ante los agentes sociales y las instituciones que ellos representan. De ahí la importancia de una negociación previa entre profesionales y quien decide en sus instituciones. Las estudios de psicología social experimental sobre los contactos étnicos (Vissoneau) vienenreforzando esta idea de las condiciones previas a la negociación. Las experiencias enlaboratorio han mostrado que los contactos entre grupos se harán más fácilmente, por una parte, si los soportes institucionales les estimulan y por otra, si los individuos piensan que pueden alcanzar los objetivos compartidos con el grupo extranjero, lo que supone entre losprotagonistas del contacto una interdependencia y una equivalencia de estatus con vistas auna cooperación (aunque estas experiencias muestren los límites del estatus de igualdad). Por último, todo análisis de conductas entre grupos o de contactos entre individuos de grupos de origen étnico diferente, debe hacerse a partir del parámetro de pertenencia a ungrupo y no en términos de personalidad. Es, pues, esencial para los profesionales estar sensibilizados con la dinámica identitaria que caracteriza a las relaciones interculturales.
LOS PRINCIPIOS DE LA NEGOCIACIÓN¿Cuáles son los principios de la negociación? De hecho se plantea aquí una preguntamucho más amplia: la del aprendizaje de la tolerancia y de la coexistencia de los grupos y de personas diferentes culturalmente. Las respuestas las hemos encontrado entre los filósofos, los psico-sociólogos, los psicoanalistas y los antropólogos. LA APROXIMACIÓN FILOSÓFICAPara Henri Atlan, biólogo y filósofo, tanto entre las culturas como entre individuos de culturasy confesiones o convicciones opuestas, debe poder existir otra cosa que la confrontación absurda y la voluntad de dominación; es decir, la aceptación atenta y crítica de la racionalidad del otro, de sus postulados y de su argumentación, examinándolos caso por caso. Él propone un constante intercambio para comprender mejor las propias posiciones y las del otro, en un proceso de racionalidad comparativa: abriendo tanto el pensamiento comola acción a una universalidad de nuevo cuño, "construida" más bien que deducida, es comopodrá desarrollarse un espacio de evolución hacia otras formas de racionalidad humana.
LA APROXIMACIÓN PSICOLÓGICAEncontramos esta idea de proceso de elaboración y de construcción en común de nuevas normas en Michel Pagé. Exponiendo su concepción de gestión de una sociedad pluralista en el plano cultural, recomienda multiplicar las interacciones: "Ya que es en estas interacciones, que se desarrollan dentro de los marcos institucionales, donde los individuos están obligados a comunicarse y a dialogar para construir una representación conjunta, a "co-construir" las realidades en las que viven dentro de una relación interpersonal satisfactoria para todos". El modelo de comunicación subyacente a esta visión de las cosas supone que los individuos que interactúan en la comunicación hacen mucho más que transmitirse informaciones uno al otro: debe ser un verdadero diálogo, donde la influencia sea mutua. Por su parte, Carmel Camilleri intenta dar una respuesta a la cuestión planteada anteriormente: ¿qué negociación hacer en caso de conflicto de valores?. Para él, se trata de buscar un acercamiento entre dos sistemas de valores opuestos mediante la confrontación seria de los códigos implicados, exigiendo a ambas partes que accedan a un nivel más profundo de reflexión: es decir, que reflexionen sobre los modelos y las lógicas que fundamentan los códigos presentes, permitiendo a cada uno tomar conciencia de la dinámica singular de su cultura. Este examen de los códigos presentes podrá conducir a la creación de nuevas normas, de nuevas modalidades de acción, en una palabra: a la creatividad cultural. De esta forma, estos tres teóricos del campo social experimentan, con diferentes términos, los mismos principios para coexistir en la comprensión de los grupos y las culturas: -Examen racional de las lógicas que se afrontan, bajo forma de diálogos y de investigaciones en común. -Intercrítica y rechazo de verdades definitivas. -Llegar a una modificación mutua y a representaciones "construidas" de una misma realidad, o sea, a una creación cultural; podríamos decir incluso crear "lo universalizable" y no manejar más el emblema de "la universalidad". Esta modificación, esta creación cultural, será facilitada haciendo explícito lo que es implícito. Haciendo emerger lo implícito, podrán clarificarse las oposiciones que, a menudo, no son antagonismos entre normas y valores, sino diferencias de prioridades acordadas a los valores compartidos universalmente. De esta forma, por ejemplo, un trabajador social que busca el valor implícito de una ayuda económica concedida a una familia africana -pero utilizada luego para irse de vacaciones a su país en lugar de emplearla en comprar cosas necesarias para los hijos-constataba que el organismo que daba el dinero y la familia buscaban ambos, en definitiva, el bien del hijo. Pero para el servicio social eso consistía en procurar un bien material apropiado, mientras que para la familia la ayuda servía para mantener los lazos familiares, tan importante o más, bajo su punto de vista, que el bien material para la diversión de los hijos. LA APROXIMACIÓN PSICOANALÍTICAJacques Hasson, psicoanalista, enriquece esta noción de explicitar lo implícito en el proceso de negociación. Insiste en el rol negociador de los profesionales de la ayuda, a la que el da el sentido "de liberar los intersticios posibles, de trabajar entre los márgenes de unos y otros", en particular, cuando se trata de jóvenes inmigrantes de la segunda generación que están en camino de pasar de la tradición a la modernidad. Para él esta transición es importante ya que conserva las dimensiones de la tradición, del arcaísmo, y potencia los nuevos valores, creando así nuevas normas. El rol del trabajador social es acompañar a los jóvenes en este paso, sirviendo de mediador entre ellos y la sociedad que les rodea. "Si se destruye el arcaísmo, se niega esta transición y se impone un paso violento. Es un dogmatismo que puede evolucionar rápidamente hacia el totalitarismo". La negociación evita el peligro de la violencia simbólica mencionada anteriormente.
LA APROXIMACIÓN ETNOLÓGICASegún los principios de la etnología, toda cultura comprende un núcleo sólido bien integrado y relativamente estable, consistente en universos y en especificidades mutuamente adaptadas, y una zona fluida -menos integrada y en constante cambio- de alternativas que rodea al núcleo,adaptándose a las circunstancias y a los contactos con otros grupos culturales. Barth habla de fronteras étnicas que envuelven al núcleo de la identidad cultural colectiva. Las fronteras noson fijas de una vez para siempre, sino móviles, como una especie de círculos concéntricosque se pueden franquear según las situaciones y las zonas culturales afectadas hasta llegar alnúcleo duro, generalmente oculto a los ojos del observador exterior; una especie de "culturabase" que asegura la última diferenciación entre los considerados como miembros y los demás, y que no se puede transgredir sin atentar contra los fundamentos culturales de laidentidad colectiva, contra su coherencia y su sistema de sentido y sin suscitar reacciones decrítica, e incluso de rechazo de parte del grupo, pudiendo llegar hasta la ex-comunicación. A nivel individual, a pesar del esquema de condicionamiento cultural existente en cada sociedad, el individuo desborda con sus necesidades los rigores del sistema, de formaque no son todas las especificidades culturales en general las que van a asegurar la diferenciación con la que la persona define su pertenencia y de la que no puedeprescindir si quiere permanecer como miembro de su grupo, o evitar el rechazo masivo de sus compatriotas y verse como traidor. Serán mantenidas las especificidades culturales que el individuo juzgue significativas, aquellas que puedan influenciar toda lavida cotidiana, o limitarse a ciertos sectores de actividades. En situación de aculturación, si no encuentra en la gama de conductas aprendidas la que le permita enfrentarse a la nueva situación, él puede realizar una innovación social. 2 En una palabra. las diferentes vías por las cuales tanto los grupos como los individuosmantienen su diferenciación no es un proceso determinado de una sola vez, sino un conjunto complejo de modalidades de asimilación y de diferenciación. Toda una dialéctica que necesita un análisis diferente según los grupos étnicos, las zonas culturales y las situaciones de contactos. Ciertamente. los modelos sociales son rígidos y persisten mucho tiempo como modelos, aunque sean inadecuados, pero existe a su veztoda una zona de márgenes móviles, de adaptación. Por ejemplo, los niños "oulofes"(Senegal) nacidos en Francia son denominados por sus padres "blandos, débiles" para diferenciarlos de los nacidos en el país donde fueron socializados siguiendo el modelo de fuerza y de endurecimiento específico del individuo de esta etnia y de África en general. Con esta denominación, los jóvenes nacidos en la inmigración son marginados de un modelo aunque sin ser rechazados; se sitúan en los intersticios culturales. Para regular los conflictos entre dos modelos culturales, la negociación intenta situarse justamente en este margen, en estos intersticios que el individuo y el grupo elaboran a la vez para permitir la evolución y corregir la mecanicidad de los modelos culturales. A la luz de estas múltiples aclaraciones (filosófica, etnológica y psicoanalítica) sobre la resolución de los conflictos de valores que emergen a raíz de las interacciones sociales significativas entre las personas de culturas diferentes, puede decirse que el proceso de negociación tendrá por objeto despejar -por la comunicación y la confrontación- los intersticios y los márgenes de libertad dentro de los cuales la coexistencia es posible, ya sea elaborando un compromiso donde cada uno se reconozca tolerando al otro, o creando nuevos modelos. Según E. Enriquez, "La llamada al consenso, a la concertación, a una discusión tranquila que repercuta en todos los discursos dominantes no sería más que el síntoma de uncuerpo social que no sabe cómo resolver sus problemas fundamentales y que no afrontará como remedio más que progresivos paliativos”. Hay que felicitarse porque "una lenta evolución significa una aceptación del juego democrático, una renuncia a la violencia y a la hipnosis, madre de todos los totalitarismos..." ¿Puede decirse que formar para la aproximación intercultural recorta la aproximación universal de aprendizaje a la tolerancia y a la coexistencia de los pueblos y las culturas? Para terminar, hay que insistir en los limites de esta aproximación. Aunque es esencial para establecer los marcos de la relación de ayuda, sin embargo no puede resolver por sí misma todas las dificultades que encuentran en la práctica los agentes de socialización. Como no se puede, según el adagio, reformar la sociedad por decreto, a no ser emprendiendo una larga evolución de las costumbres y las mentalidades, igualmente no puede asegurarse un trabajo válido en situación intercultural sin marcar los límites de una aproximación de descentración. de comprensión y de negociación. Los limites son de dos tipos: a) Límite de orden cultural.La comprensión de códigos culturales muy lejanos a los suyos puede ser a menudo muy difícil, casi imposible y aún más cuando la intervención de los profesionales se hace frecuentemente en situación de crisis cargada de conflictos individuales y familiares. Lo único que se puede hacer es animar a los mediadores procedentes de las comunidades de origen. Insertados en las dos culturas, ellos podrán descifrar mejor las situaciones complejas y hacer pasar los mensajes entre las dos partes. Pero también pueden encontrar dificultades de comprensión por parte de sus compatriotas, ligadas generalmente a las diferencias de clases sociales, de niveles de aculturación y de estrategias de integración en la sociedad de acogida. Sterlin lo dice así: "La experiencia nos confronta diariamente con la paradoja siguiente; el agente homoétnico (médico, psicólogo, enfermero, criminólogo, etc.) formado en las instituciones de la sociedad de acogida es sustituido por el agente hetero-étnico para afrontar las dificultades de la práctica en un medio étnico. Ante hechos iguales, un trabajador social haitiano puede tener mayor dificultad que su colega franco-canadiense para intervenir en la comunidad haitiana". Nosotros añadimos que algunas veces puede ser una mayor dificultad, ya que sus compatriotas esperan siempre de él respuestas a sus demandas, por la solidaridad que une a los inmigrantes de un mismo origen. Mas cuando este profesional no puede responder, se siente mal consigo mismo, ya que refleja una imagen de renegado o de traidor. Para que pueda delimitar mejor estos diferentes aspectos, necesita también de formación. b) Límite de orden institucional.Mientras que no existan verdaderas medidas con respecto al hábitat, el empleo, la escuela, el hospital, etc. y, precisando más, mientras no se haga un verdadero esfuerzo para tener en cuenta las diferencias culturales, desde la acogida hasta el poder de decisión, no se desarrollará esta aproximación intercultural demandada por los expertos sociales y educativos reducidos a su propia impotencia. Como decía Sterlin: “Todas las instituciones funcionan con sistemas etnocéntricos; la escuela, el hospital, etc. Sólo una evolución por su parte permitirá la integración, tan deseada. de los inmigrantes". * * * * * * * * * Traducido de: ”SANTÉ MENTALE AU QUÉBEC", 1993, XVIII, 1,71-92 por Teresa Segura y revisado por Esteban Tabares. “SEVILLA ACOGE”. Esta traducción es exclusivamente para uso interno como material de formación. |
|
|